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Duelo y pérdida ambigua en tiempos de pandemia

Pat Galan Laureano

Psicología Clínica,  M.A.

“No sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es la única opción  que tienes”  Bob Marley.

La idea de este artículo  es compartir información importante sobre el duelo, su naturaleza y características, así como la diferencia entre una pérdida normal y  una ambigua, finalizando con unas estrategias de afrontamiento sanas para aquellos que están experimentado un duelo y sugerencias de como apoyar a otros en la misma situación.

El COVI-19 es un fenómeno biopsicosocial, no solo afecta todo el funcionamiento físico de los seres humanos que llegan a padecerlo, sino también el área mental, emocional, afectiva, social del paciente y de las personas de su contexto social y familiar, dando como resultado, el paciente fallezca o no, estados de incertidumbre, desesperación, por el aislamiento en que tienen que vivir estos pacientes, y `por  la impotencia de los familiares que no pueden estar con ellos,  que si llega a morir, no lo logran realizar una despedida  como es lo norma, o deseable.

Por todo lo anterior podemos inferir que estamos confrontando momentos  de duelos y pérdidas, a veces  ambiguas, llenas de dolor y desconsuelo.  La pérdida por muerte da como resultado la vivencia de un duelo. El duelo psicológico es un proceso que tiene lugar como consecuencia de una pérdida, a veces irreversible.  Es una reacción natural y necesaria, el sufrimiento que ocasiona depende del vínculo que se tenía establecido, del significado de la pérdida, objeto o situación y también de los rasgos de personalidad y estilos de afrontamiento de cada persona que esté confrontando el proceso.

La palabra “duelo” viene del Latín “duellum” que significa combate o guerra. En el contexto emocional Existe personas que lo enfrentan como si fuera un ciclo de la vida, en el caso de la muerte, o la salida de un familiar, u otros eventos, o como una catástrofe, depende de su percepción y condición. Otros enfrentan sus pérdidas como un espacio de crecimiento y aprendizaje. Al final es una decisión. Los sucesos que causan duelo o dolor por pérdidas son diversos y están clasificados según los contextos donde se suscitan: personales, socio familiares, físicos, geográficos.

En el caso de la pandemia del COVI-19 que se ha suscitado, además de que ha sido algo brusco, avasallante, en donde todos hemos tenido que adaptarnos a los cambios que llegan como consecuencia de las medidas a tomar en estos casos, es también una situación de la  cual las últimas generaciones, no teníamos memoria ni estábamos entrenados, lo cual lo hace  más complejo, como si viviéramos también un proceso de duelo o pérdida. En lo relacionado a las personas fallecidas, los familiares  han estado viviendo momentos de duelos  y pérdidas, en algunos casos,  ambiguas por lo inesperado de la muerte, por el hecho de existen personas que salieron de su casa conflictuados con sus seres queridos hacia otros países y rumbos, fallecen por la enfermedad y sus familiares lo perdieron dos veces, además de que no pudieron velarlos ni enterrarlos.

La pérdida ambigua hace referencia a una pérdida difícil o imposible de esclarecer, que se mantiene confusa y generalmente nunca se logra resolver, por las circunstancias en que sucedió la misma.

Es resultado de la falta de verificación oficial de la desaparición de una persona. También puede darse por la ausencia física o psico-emocional de alguien, o de un lugar (por razones de enfermedad, adicciones, separaciones o divorcios confusos, migraciones, muertes sin cuerpo para enterrar o desapariciones misteriosas, pérdida del rastro,  cambios de comportamiento marcados de un hijo (a) y que provoca una incongruencia entre lo ausente y lo presente.

Así lo define la psicóloga Priska Imberti (2018), quien enfatiza en que buscar la manera de normalizar la situación y entender cuáles son los mecanismos de autorregulación de la persona y su historia de resiliencia personal son factores claves que pueden ayudar a lidiar con estos momentos difíciles.

El término surge a raíz de las investigaciones de la Dra. Pauline Boss, con las familias de los desaparecidos en combate en Vietnam y Camboya, en el año 1974. La Dra. Boss procuró investigar acerca de cómo aliviarles el estrés en el que vivían las viudas, a pesar de la ambigüedad que estaban obligadas a vivir, pues las viudas oscilaban entre la esperanza de volver a reencontrarse con su ser querido y la desesperanza de no poder encontrarlos nunca, o no poder velarles o enterrarles porque carecían de un cuerpo, o no tener un proceso de despedida, aunado a la impotencia de saber que este estado a  veces sería para siempre.

De acuerdo con la psicóloga Priska Imberti, cualquier pérdida, sea ambigua o no, puede experimentarse como traumática dependiendo de las circunstancias y la percepción del que la sufre. Ese trauma se diferencia del estrés normal en que este último es “una presión ejercida sobre el estado habitual de un sistema, mientras que el trauma es un estrés tan grande e inesperado frente al que el sistema no puede defenderse, sobrellevarlo o manejarlo”. Cuando este panorama se presenta dentro de un cuadro de ambigüedad (ser querido desaparecido, quien no sabemos si permanece vivo o no, pérdida de la memoria por enfermedad o trauma de un ser querido) se convierte en complicado, lo que lo complica es, precisamente la incertidumbre.

A consecuencia de una vivencia traumática, se activan partes muy primitivas del cerebro para mantener a la persona en un estadio de hipervigilancia e híper exaltación, aun en la ausencia de lo que provocó la experiencia.

En esa circunstancia, el cerebro del que perdió el ser querido se mantiene alerta esperando el retorno o alguna noticia sobre el fin que tuvo esa persona, la cual puede presentarse en un momento impredecible, provocando un estado de impotencia.  Con relación al COVI-19, las personas que han perdido seres queridos no pudieron en muchos casos despedirse, acompañarlos en su enfermedad, ni enterrarlos porque las medidas de salud no se lo permitieron.

Más allá de buscar ‘superar’ el duelo, lo más importante es aprender a sobrellevar las pérdidas, es decir, aprender a vivir con lo que es y lo que no puede ser, sin apresurar el proceso natural de sanación, abandonando las expectativas positivas rígidas.

En el caso de la pandemia por el COVI-19,  son muchas las madres, familiares en general  que han perdido seres amados cerca de ellos en estas condiciones y otros en países lejanos que no han podido ni siquiera hablar con ellos, solo reciben la noticia de que falleció, no logran despedirse ni en vida ni en muerte.  Este tipo de pérdidas ambiguas se incluyen dentro de las  clasificadas como partidas sin despedidas

La pérdida ambigua causa duelo complicado, no es como el duelo normal, la muerte o desaparición no se puede comprobar con certeza, la persona puede estar presente pero ausente a la vez. La pérdida de la confianza. Otras cosas que causan ambigüedad,  aborto espontaneo, suicidios (cuando no dejan notas), homicidios,   inclusión en bandas o pandilla.

El abordaje en general  del duelo se realiza de forma:

Multidisciplinaria

  • Médico-Psiquiátrico, Psicológico
  • Ocupacional

Junto con un acompañamiento

  • Socio-familiar
  • Uso de otras redes de apoyo

Estrategias de afrontamiento o acompañamiento durante el duelo:

 

Personales:

  • Acepta que el duelo es una experiencia única y personal.
  • Date el permiso de vivirlo, no te apresures a superarlo o que desaparezca el dolor. Tómate el tiempo que necesites.
  • Acepta tus sentimientos, emociones, cambios de comportamiento, considéralos como válidos.
  • Respeta tu sufrimiento. No te impongas castigos o culpas innecesarias, tienes derecho a sentirte mal, a llorar, a estar solo (a).
  • Estar atento si el tiempo se prolonga demasiado o los cambios están afectando tu vida de forma clínicamente significativa y busca ayuda profesional del área de la salud que amerites.
  • Cuando estés listo (a), habla sobre la muerte o la pérdida que has sufrido.
  • Cuídate a ti mismo, cuida tu familia.
  • Apóyate de tu red social y familiar. Ritualiza la pérdida. No estés solo (a) si te sientes muy mal.
  • Haz remembranzas de la vida de las experiencias vividas.
  • Ayuda a otras personas que han pasado por lo mismo
  • Recuerda que el duelo es un proceso y debes pasar por todas las fases.

 

Apoyo o acompañamiento de la red social:

  • Permítele vivir su duelo, llorar, sentirse mal, estar solo (a), quejarse, deprimirse, simplemente desde la distancia prudente verifica que este fuera de peligro.
  • No le limites en el tiempo de resolución de su proceso, ni lo adelantes ni lo demores, cada cual tiene su propio ritmo.
  • Acompáñale en sus cambios bruscos, solo debes estar presente, mantener el contacto, dar seguimiento, no necesitas hacer nada más, a menos que te lo soliciten.
  • Si deseas hacer algo, solo hazlo no ofrezcas,
  • No sermonees ni des discursos. Solo escucha las veces que sea necesario. Que llore, que se exprese, que realice su cartarsis. Abrázale, hazle sentir tu cercanía.
  • No todos los procesos son iguales, no se parecen al tuyo.
  • Ayudarle a regularizar su situación: comer bien, dormir bien, terapia ocupacional (respetando estado de ánimos y tiempos).